
Sabes esa piel colgante que aparece en la parte de atrás de los brazos cuando los levantas o los mueves? Sí, esas conocidas como alas de murciélago. Suelen aparecer conforme vamos envejeciendo, alrededor de los 40-45 años, por pérdida de colágeno, cambios hormonales, genética, cambios rápidos de peso o falta de ejercicio en los brazos.
Pero tranquilo, hay soluciones actualizadas que incluyen cambios de estilo de vida, ejercicios y tratamientos estéticos:
Se recomienda entrenar tríceps al menos dos veces a la semana para mejorar su aspecto y firmeza. Hay ejercicios que puedes hacer usando tu propio peso corporal como flexiones, fondos de brazos, extensiones de tríceps y placas, o usando pesas (o cualquier cosa con peso que tengas por casa). Incluso puedes probar el press francés, es excelente para aislar el tríceps y tratar directamente el área problemática.
Existen técnicas como la radiofrecuencia y el HIFU (ultrasonido focalizado) que estimulan la producción de colágeno y mejoran la elasticidad de la piel de los brazos. Otros tratamientos como los inductores de colágeno físicos y químicos también pueden ayudar cuando la flacidez es moderada. Los resultados varían en cada persona, por lo general se necesitan varias sesiones y mantenimiento.
En casos extremos de flacidez o después de grandes pérdidas de peso, la braquioplastia puede ser una opción para eliminar el exceso de piel y tensar los tejidos internos del brazo. Este procedimiento puede ir acompañado de liposucción si hay acumulación de grasa. Es necesario tener en cuenta que se necesita anestesia, generalmente general, y el tiempo de recuperación puede ser de varias semanas, con la necesidad de cuidados específicos de la cicatriz durante meses.
Mantén un peso estable, consume una dieta rica en antioxidantes y proteínas, hidrátate bien y evita el tabaco. La clave es la constancia, las alas de murciélago no aparecen de repente y tampoco van a desaparecer de la noche a la mañana.
Así que, está en tus manos decir adiós a las alas de murciélago con un enfoque completo: buenas rutinas de ejercicio, tecnología estética para estimular el colágeno y, en casos extremos, hasta cirugía. Recuerda, siempre consulta a un especialista para un tratamiento personalizado.